
Ojalá nunca lo necesite pero no dudaría ni un instante en poner mi vida en las patas de este can. Eso sí, el boca a boca se lo dejo al rescatista humano. Más que nada por las cosquillitas que me haría el perrito y si una se está ahogando, se está ahogando. No es momento de ponerse a reír por los lenguetazos del animalito en pleno Océano y moribunda una. Seriedad ante todo en las cosas serias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario