
A pesar de su simpatía, los malvados pescadores furtivos siempre han soñado hacerse con una presa de las dimensiones de Pancho y a lo largo de su vida ha sufrido varios ataques de los que afortunadamente ha podido sobrevivir. Una de las mayores peculiariedades de Pancho es la relación que ha establecido con los visitantes que regularmente se acercan a él. Y a pesar de la desconfianza que le pueden haber generado los humanos -debido a los ataques recibidos-, Pancho no tiene miedo y siempre se acerca a los submarinistas, posa para las fotos e, incluso, se roza con ellos.
Los herreños sueñan con que Pancho, uno de los grandes iconos de la isla, alcance el medio siglo de vida para poder celebrarlo mediante una inmersión masiva.
¡Allí estaremos!
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