
Vive en bosquetes densos de bambú, en los manglares, en las plantaciones de cocoteros y en los bosques de Madagascar. Y es tan feo que los nativos ven en él al mismo demonio y cada vez que ven un ejemplar, lo matan.
Los aye-ayes se alimentan durante la noche de insectos, frutos, bambú y pulpa de caña de azúcar. Durante el día permanecen inactivos. Son del tamaño de un gato grande y poseen una cola larga y espesa, un pelaje largo de color marrón o café y orejas grandes.
Los biólogos conservacionistas dicen que esta criatura es única y representa millones de años de evolución independiente. Perderlo significaría, por tanto, el colapso de una rama completa del árbol evolutivo de los mamíferos.
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