
Hasta ahora los métodos tradicionales para estudiar las enfermedades del ser humano consistían en infectar a un animal con el mal y después examinar sus restos para determinar lo ocurrido. Pero en el cáncer y en otros procesos de rápido desarrollo lo más probable era que se perdiera algo. "Es como tomar fotografía cuando en realidad lo que se necesita es un vídeo", dice White, del Instituto del Cáncer Dana-Farber.
También ha señalado que a partir de ahora podrán observarse "en vivo" los resultados que pudieran tener los medicamentos y genes administrados en el pez transparente. White espera que este nuevo instrumento de investigación proporcione a los científicos un mayor conocimiento sobre la mutación de los genes que causa una serie de enfermedades, desde el mal de Alzheimer hasta las inflamaciones del aparato digestivo.
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